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Octubre 22, 2006 by manderley

El viernes pasado la chica que me estaba haciendo la cera en las axilas me dijo que si había notado que tenía un bulto en el pecho. Pues no, no lo había notado. Y supongo que me tenía que haber hundido en la miseria, acojonado, asustado, llorado y pataleado… Pero no: no sé por qué no estoy asustada. Igual porque venía un fín de semana muy intenso y no quería estropeármelo a mí misma con preocupaciones.

El fín de semana, al final, ha sido un desastre. Y mañana es lunes, y tendré que afrontar el problemilla. Hacerme pruebas, asustarme, acojonarme y rezar para que no sea nada…

Soy tan tonta que ni siquiera se lo he contado a nadie. He decidido adoptar una actitud fatalista: si es malo, de nada sirve preocupar a los demás. Si no es nada, tampoco. Y lo mismo me aplico a mí misma. Y qué extraño es eso en mí, que soy tan dada a comerme la cabeza con cualquier chorrada.

Lo que tenga que ser, será… (pero no sé por qué sigo sin estar preocupada, qué rara me estoy volviendo).

Gregarios

Octubre 10, 2006 by manderley

Leí ayer que hay una parte del cerebro que, si se daña, impide al afectado tomar decisiones, y se embucla en un debate infinito cada vez que tiene que elegir entre varias opciones. Debe ser horrible ¿no? Pues… mucha gente elige voluntariamente ese estado.

Sí, hay gente a la que le encanta ser mandada. Hay gente que ha nacido para ser oveja. Prefieren no pensar, que piensen otros por ellos. Y que tomen las decisiones los otros, que eso cansa un montón, tú.

Me cansan las personas que nunca toman partido. Que nunca opinan. Que no se mojan. Me parecen cobardes, tibios, cómodos.

Y me repugnan los gregarios, los oportunistas que se adosan cual chalet a las decisiones de otros. Y no hay nada peor que un gregario agresivo, acomplejado, envidioso: ese gregario que sólo ataca al ver que otros atacan, aprovechándose de la voluntad de otros y amparándose en la masa y el liderazgo de otro. Me dan asco, y me recuerdan a los nazis. O a los comunistas de Stalin. Qué miserable puede llegar a ser el ser humano a veces.

Me voy…

Septiembre 26, 2006 by manderley

Tengo esto totalmente abandonado, pero es que he estado abducida por el trabajo y por… otras cosas. Lo que pueden cambiar las cosas de un día para otro. Qué rara es la vida.

Antes de verano estaba hastiada de Madrid; pensaba que ya no quería seguir aquí, que este no era mi sitio, que necesitaba un cambio. Y no me daba cuenta (o sí) de que la que necesitaba cambiar era yo.

Pues estoy en en ello. Y justo ahora, justito ahora que es cuando veo todo de color de rosa (con algunas manchas negras, claro: pero es que yo soy así), es cuando me tengo que ir. Bueno, no es para siempre. Pero justo ahora… Siempre me pasa lo mismo, qué cosas.

No sé si dentro de un par de semanas, al releer este post, me daré cuenta de lo equivocada que estaba al ver las cosas como las veo hoy o no. No lo quiero saber de momento, dentro de un par de semanas lo sabré a ciencia cierta, de nada sirve elucubrar. Lo que sí sé es que hacía mucho, mucho tiempo que no me sentía tan radiante, por dentro y por fuera.

¿Que me pego un batacazo? Bueno, pues será uno más que añadir al montón. También esta semana me he llevado alguna decepción bien gorda. Y debe ser que ya tengo callo, porque la he aceptado con resignación y hasta con cierto orgullo por llevarlo bien. Debe ser que mi autoestima ha vuelto, porque esto me pasa hace dos meses y me hunde. No me he hundido. Me han dicho “no quiero que estés” y yo he contestado “te tomo la palabra: pero cuando quieras que esté seré yo la que no quiera estar”. Hay amistades tan frágiles que se rompen por cualquier chorrada. Y hay gente tan tonta como para no saber separa lo personal de lo profesional. Gente que prefiere las amistades superficiales a las verdaderas. Pues vale, que así sea. No soy nada rencorosa, me cuesta mucho olvidar; pero cuando olvido, cuando por fín decido prescindir de alguien… no hay vuelta atrás. No es que ya no le quiera, es que es como si nunca le hubiera querido. Lo de la gota que colma el vaso, vamos. Una historia muy vieja.

…Y creo que me estoy enamorando. Y creo que esta vez es distinto. Y creo que él también se está enamorando de mí, a pesar de lo raro que empezó siendo todo, de lo raro que ha seguido siendo, de lo raro que es él y de lo rara que soy yo. De lo mucho que nos separa, de lo difícil que va a ser. No puedo evitar sonreir cuando me mira. No puedo evitar estar contenta. Aunque no tenga motivos.

Pero, justo ahora… Me tengo que ir. Y sé que lo voy a pasar bien. Me encanta viajar…

Jihad y apostolado

Septiembre 19, 2006 by manderley

Según parece, los musulmanes “moderados” (que los hay, aunque estén bastante escondidos porque ellos también están acojonados) se quejan de las palabras del Papa porque asimila la Jihad a una versión musulmana de las cruzadas a la guerra santa, a la imposición de su fé por la fuerza al resto de la humanidad.

Ellos dicen que no: que la Jihad es lo que los católicos llaman apostolado.

¿Hay diferencia entre la Jihad y el apostolado? Hombre, yo creo que, incluso entre la versión moderada de la Jihad y la versión más agresiva de apostolado ((o al menos muchos de los que yo he conocido, versión Opus Dei) hay una diferencia monumental. En el apostolado católico hace siglos que no se usa la violencia. Sí se usan técnicas psicológicas agresivas (hacerte sentir culpable, coaccionarte, engañarte… pero sin violencia de ningún tipo), pero hace siglos que no se usa la violencia física para imponer una doctrina.

En la Jihad sí se usa la violencia, y lo triste es que la inmensa mayoría de los musulmanes no se da cuenta de que quemar una iglesia en respuesta a una declaración del Papa o a unas viñetas en un periódico es una barbaridad.

Por eso no puede haber Alianza de Civilizaciones ni gaitas. Ellos están todavía en la edad media. Habrá que sacarlos de ahí. Pero no en plan Irak, que ya hemos visto que eso no funciona. Pero algo habrá que hacer; lo que no podemos hacer es mirar a otro lado y silbar como si no fuera con nosotros la cosa.

Montaña rusa

Septiembre 15, 2006 by manderley

Ayer fué un día completito. En general, ésta semana está siendo completita. Pero bien completa, la verdad.  He vuelto muy zen, y esperaba seguir igual de zen al menos durante una temporada.

Hace tiempo tuve una historia con un compañero de trabajo (gran error, y único error: nunca antes había ocurrido, y espero que nunca más vuelva a tener una historia con un compañero de trabajo, es un gran gran marrón). Y ahora resulta que, por aplicación de la ley de Murphy, tenemos que trabajar juntos en un tema.

En su día, cuando pasó, a mí me dió subidón. A todas las tías nos da subidón cuando empezamos una historia con alguien, de lo contrario no la empezaríamos. No existe eso de enrollarse con alguien y que no te importe. Siempre te importa, por lo menos al principio. Luego, si ves que el tema no avanza, se enquista, o no mola, se te quita el subidón, y o bien le multiplicas por cero (si el subidón ha sido considerable, es lo mejor), o pasa a ser amiguete (raro, raro, raro. Sólo en los casos en los que el subidón ha sido limitado), o pasa a ser operario (subidón controlado. Nada recomendable, te vuelves muy cínica). Toda esta teoría se vuelve mucho más complicada si es un compañero de trabajo, lo de multiplicarle por cero se hace difícil. No te queda más remedio que tragarte las ganas de mandarle a la m… y poner buena cara, mantener las distancias, las apariencias y el buen rollo.

Lo que pasa es que a mí ya se me ha pasado el subidón, estoy en fase de bajada vertiginosa. Y claro, como suele ocurrir, en cuanto el tío ve que tú pasas, es a él al que le da el subidón. El instinto de cazador, es que nunca falla, qué simples son los tíos (no todos, pero la mayoría sí) a veces.

Qué pereza, de verdad. Con lo tranquila y lo zen que yo estaba. Y las pocas ganas de montaña rusa que traía.

Cambiar

Septiembre 7, 2006 by manderley

Había escrito un post larguíiiiiiiiisimo que se ha perdido para siempre al darle al botón de Publicar.

Y ahora no me siento capacitada para reescribirlo de nuevo. Pero vamos, que el tema iba de lo complicado que es cambiar de vida, renunciar a unas cosas en favor de otras. Cambiar tus prioridades. Asumir el riesgo de equivocarte.

En mi caso, para cambiar de vida tendría que cambiar también de ocupación. Tendría que renunciar al trabajo que tengo, en el que no me va mal; renunciar al presunto “glamour” de ese trabajo (soy muy tonta, y es que me encanta coger aviones, ir a eventos, presentaciones y demás zarandajas). Renunciar a la pasta que cobro en ese trabajo, ya que ni de coña me pagarían lo que me pagan en otro sitio (que nadie se lleve a engaño: trabajo mil millones de horas, y seguramente lo que yo cobro por hora trabajada es menos de lo que cobra un maestro de primaria). Y como mi planteamiento para cambiar de vida pasa por cambiar de ciudad de residencia, supondría también renunciar a la vida que llevo en Madrid, e incluso a mi casa, que tendría que poner en venta para comprarme otra.

A cambio ganaría en calidad de vida. Podría tener hijos. Podría tener tiempo libre. Podría hacer deporte, andar en bicicleta por el paseo marítimo, ir al cine, leer. Estaría cerca de mi familia.

Todo el mundo me dice que me aburriría a los dos meses, y estaría deseando volver al mogollón. Que a mí me va la marcha. Que no me imaginan en una ciudad más pequeña. Que echaría de menos la vida que llevo ahora, y que me arrepentiría.

Y yo no sé qué hacer, porque me gustaría tenerlo todo, y no puedo.

Cambiar

Septiembre 7, 2006 by manderley

Las hordas

Agosto 31, 2006 by manderley

Hoy, POR FIN, es 31 de Agosto. Y digo bien, por fín, porque entre hoy y el domingo se van todas las hordas de veraneantes. Qué maravilla, de verdad.

Ya se empieza a notar, de hecho: hay mucha menos gente en la playa, en las tiendas, en las calles, en la autovía, todas partes. Ya puedes ir a tomar un helado a puerto Banús sin hacer una cola de dos horas para llegar. Ya puedes ir al mercadillo sin agobios. Puedes cenar en el restaurante que te de la gana sin necesidad de reservar con días de antelación. Puedes ir a la Fnac sin hacer una cola de tres horas para pagar. Puedes tomar una copa sin estar aguantando codazos y sin oler el sudor de nadie. ¡¡¡Es una maravilla!!!

Ya no me cabe ninguna duda: la peor época para cogerse vacaciones, si te quedas en las Españas, es Agosto. La mejor, Septiembre y Julio. Odio las masas humanas, hace mil millones de años que no piso un corte inglés en época de rebajas, me da un yu-yu que te cagas. Evito como la peste los centros comerciales y hasta los conciertos multitudinarios, es que no puedo, tú.  

Así que al trabajo que le den, yo de aquí no me muevo ni con una grúa de las que abundan por estos lares, porque ahora es cuando estoy sintiendo que estoy de vacaciones. Ahora que los madrileños se han ido, que ya no tengo que quedar con nadie, que no tengo que atender invitados y que no tengo que hacer nada que no me apetezca. Que no tengo obligaciones sobrevenidas, vaya. Este tiempo es para mí, sólo para mí.

De hecho, me acaba de llamar un “mentorado” para decirme que se coge tres meses de permiso sin sueldo, por temas personales. ¿Por qué no? No me apetece nada volver a Madrid, a los agobios, a los estreses, a los aviones al amanecer, a la tontería, a las vanidades, a los miedos, a la rutina.

Me lo voy a pensar. Tres meses. Ay, si no tuviera una hipoteca… Otro gallo cantaría.

Lo de Osuna

Agosto 30, 2006 by manderley

Hace tiempo un amigo médico me contó una anédota que me horrorizó: fué a atender a un moribundo, y estaban allí todos los hijos. Cuando certificó la muerte del señor, los hijos… brindaron con champagne. Me quedé espantada: ¿qué hijo puede alegrarse de la muerte de un padre, por malo que éste haya sido?

Pues… después de la última historia de maltrato que ha salido a los medios, el hijoputa de Osuna que se ha cargado a su mujer y a su hija embarazada, ya lo sé, lo entiendo, y hasta me parece bien: los hijos de este salvaje se alegrarán el día que este individuo deje de hacer daño.

Porque es que hay gente tan mala que lo único que sabe hacer bien es provocar sufrimiento. Y cuánto sufrimiento habrá generado este psicópata: miedo, chantaje, amenazas, horror. Y más aún viniendo de un padre. Qué espanto.

Y cuántas familias habrá pasando por ese miedo a que un día de las amenazas se pase a los hechos. Que sólo conocemos las amenazas que se cumplen. Y cuántas familias habrá que no quieran denunciar a un padre (o madre) maltratador, porque es su padre.

Ceguera voluntaria

Agosto 25, 2006 by manderley

Hoy he cenado con una amiga, madre soltera de un hijo de un año. Mi amiga, que es monísima, que ha sido compañera de risas y de juergas, que ha podido tener siempre al tío que le diera la gana porque además de guapa es lista y encantadora, al final ha tenido un hijo con un padre catastrófico. Justo lo que más miedo me da a mí, dada mi tendencia a salir con tíos catastróficos en el pasado.

Mi amiga se equivocó. Creyó que ella podría cambiar al padre de su hijo. Y no se puede, la gente no cambia. El padre del hijo de mi amiga es un tío asquerosamente egoísta, y además ha demostrado ser un completo gilipollas. Pero… Es del tipo de tío que nos gusta(ba) a las tías como mi amiga y como yo: raro, distinto, problemático, inalcanzable en el sentido de que nunca se puede “llegar” a ellos. Cuando la veo en la situación en la que está, me parece verme reflejada en un espejo: no, yo no soy tan guapa, no soy tan encantadora, y a lo mejor no tan lista… Pero sí he sabido aplicar la inteligencia en una cosa: nunca, nunca, le daré a mis hijos un padre catastrófico. Por ahí sí que no paso. Eso sí que no.

El caso es que lo que quería contar(me a mí misma) es que mi amiga me comentaba esta noche que hace más de un año, desde que nació su hijo, que no sale. Porque cuando ha salido, alguna vez, ya no aguanta a los tíos. Les ha cogido asco, manía, piensa que todos son iguales, que no merecen la pena; y cuando sale y “le entra” un tío le dan ganas de abofetearle y correrle a gorrazos. Yo no he llegado a eso, pero sí que me he vuelto descreída: si “me entra” un tío, en el fondo a la derecha, pienso que él piensa únicamente en eso, y que ni de coña, y que ya estoy harta de ese jueguecito y de aguantar idioteces de tarados, qué pereza, de verdad.

En cambio, tengo otra amiga, que llega mañana invitada unos días aquí: y está en la situación contraria. Se muere por tener un novio, se siente fracasada por no haberse casado (ejem, oportunidades no le han faltado, al último le plantó a semanas de la boda). En realidad se siente fracasada por no haber encontrado ”su media naranja”, por no haber tenido suerte en el amor. La última vez que lo intentó, se equivocó: fué con un tío que no merecía la pena, “bajó el listón”, y está angustiada pensando que igual se pasó su tren, y ahora sólo quedan despojos por ahí. Razón no le falta, porque “el mercado” está fatal.

Bueno, yo hasta ahora tampoco he tenido suerte. Y me encuentro en una situación intermedia entre estas dos amigas: la verdad es que no me hace ninguna falta tener pareja para sentirme realizada, y estoy tan feliz así. Pero también cansa muchísimo esto de estar “en el mercado”, es agotador, y te vuelve muy cínica.