Archivo de Agosto 2006

Las hordas

Agosto 31, 2006

Hoy, POR FIN, es 31 de Agosto. Y digo bien, por fín, porque entre hoy y el domingo se van todas las hordas de veraneantes. Qué maravilla, de verdad.

Ya se empieza a notar, de hecho: hay mucha menos gente en la playa, en las tiendas, en las calles, en la autovía, todas partes. Ya puedes ir a tomar un helado a puerto Banús sin hacer una cola de dos horas para llegar. Ya puedes ir al mercadillo sin agobios. Puedes cenar en el restaurante que te de la gana sin necesidad de reservar con días de antelación. Puedes ir a la Fnac sin hacer una cola de tres horas para pagar. Puedes tomar una copa sin estar aguantando codazos y sin oler el sudor de nadie. ¡¡¡Es una maravilla!!!

Ya no me cabe ninguna duda: la peor época para cogerse vacaciones, si te quedas en las Españas, es Agosto. La mejor, Septiembre y Julio. Odio las masas humanas, hace mil millones de años que no piso un corte inglés en época de rebajas, me da un yu-yu que te cagas. Evito como la peste los centros comerciales y hasta los conciertos multitudinarios, es que no puedo, tú.  

Así que al trabajo que le den, yo de aquí no me muevo ni con una grúa de las que abundan por estos lares, porque ahora es cuando estoy sintiendo que estoy de vacaciones. Ahora que los madrileños se han ido, que ya no tengo que quedar con nadie, que no tengo que atender invitados y que no tengo que hacer nada que no me apetezca. Que no tengo obligaciones sobrevenidas, vaya. Este tiempo es para mí, sólo para mí.

De hecho, me acaba de llamar un “mentorado” para decirme que se coge tres meses de permiso sin sueldo, por temas personales. ¿Por qué no? No me apetece nada volver a Madrid, a los agobios, a los estreses, a los aviones al amanecer, a la tontería, a las vanidades, a los miedos, a la rutina.

Me lo voy a pensar. Tres meses. Ay, si no tuviera una hipoteca… Otro gallo cantaría.

Lo de Osuna

Agosto 30, 2006

Hace tiempo un amigo médico me contó una anédota que me horrorizó: fué a atender a un moribundo, y estaban allí todos los hijos. Cuando certificó la muerte del señor, los hijos… brindaron con champagne. Me quedé espantada: ¿qué hijo puede alegrarse de la muerte de un padre, por malo que éste haya sido?

Pues… después de la última historia de maltrato que ha salido a los medios, el hijoputa de Osuna que se ha cargado a su mujer y a su hija embarazada, ya lo sé, lo entiendo, y hasta me parece bien: los hijos de este salvaje se alegrarán el día que este individuo deje de hacer daño.

Porque es que hay gente tan mala que lo único que sabe hacer bien es provocar sufrimiento. Y cuánto sufrimiento habrá generado este psicópata: miedo, chantaje, amenazas, horror. Y más aún viniendo de un padre. Qué espanto.

Y cuántas familias habrá pasando por ese miedo a que un día de las amenazas se pase a los hechos. Que sólo conocemos las amenazas que se cumplen. Y cuántas familias habrá que no quieran denunciar a un padre (o madre) maltratador, porque es su padre.

Ceguera voluntaria

Agosto 25, 2006

Hoy he cenado con una amiga, madre soltera de un hijo de un año. Mi amiga, que es monísima, que ha sido compañera de risas y de juergas, que ha podido tener siempre al tío que le diera la gana porque además de guapa es lista y encantadora, al final ha tenido un hijo con un padre catastrófico. Justo lo que más miedo me da a mí, dada mi tendencia a salir con tíos catastróficos en el pasado.

Mi amiga se equivocó. Creyó que ella podría cambiar al padre de su hijo. Y no se puede, la gente no cambia. El padre del hijo de mi amiga es un tío asquerosamente egoísta, y además ha demostrado ser un completo gilipollas. Pero… Es del tipo de tío que nos gusta(ba) a las tías como mi amiga y como yo: raro, distinto, problemático, inalcanzable en el sentido de que nunca se puede “llegar” a ellos. Cuando la veo en la situación en la que está, me parece verme reflejada en un espejo: no, yo no soy tan guapa, no soy tan encantadora, y a lo mejor no tan lista… Pero sí he sabido aplicar la inteligencia en una cosa: nunca, nunca, le daré a mis hijos un padre catastrófico. Por ahí sí que no paso. Eso sí que no.

El caso es que lo que quería contar(me a mí misma) es que mi amiga me comentaba esta noche que hace más de un año, desde que nació su hijo, que no sale. Porque cuando ha salido, alguna vez, ya no aguanta a los tíos. Les ha cogido asco, manía, piensa que todos son iguales, que no merecen la pena; y cuando sale y “le entra” un tío le dan ganas de abofetearle y correrle a gorrazos. Yo no he llegado a eso, pero sí que me he vuelto descreída: si “me entra” un tío, en el fondo a la derecha, pienso que él piensa únicamente en eso, y que ni de coña, y que ya estoy harta de ese jueguecito y de aguantar idioteces de tarados, qué pereza, de verdad.

En cambio, tengo otra amiga, que llega mañana invitada unos días aquí: y está en la situación contraria. Se muere por tener un novio, se siente fracasada por no haberse casado (ejem, oportunidades no le han faltado, al último le plantó a semanas de la boda). En realidad se siente fracasada por no haber encontrado ”su media naranja”, por no haber tenido suerte en el amor. La última vez que lo intentó, se equivocó: fué con un tío que no merecía la pena, “bajó el listón”, y está angustiada pensando que igual se pasó su tren, y ahora sólo quedan despojos por ahí. Razón no le falta, porque “el mercado” está fatal.

Bueno, yo hasta ahora tampoco he tenido suerte. Y me encuentro en una situación intermedia entre estas dos amigas: la verdad es que no me hace ninguna falta tener pareja para sentirme realizada, y estoy tan feliz así. Pero también cansa muchísimo esto de estar “en el mercado”, es agotador, y te vuelve muy cínica.

Vacaciones tecnológicas

Agosto 24, 2006

Pues sí: estoy teniendo unas vacaciones de los más tecnológicas. Resulta que existe un invento llamado oficina móvil, que hace uso de la tecnología UMTS para no permitir que puedas desconectar ni en la playa ni en la montaña ni en ningún sitio, vaya. Bueno, supongo que quedará algún país remoto donde estas cosas todavía no funcionen, pero este verano me tocaba no salir de España, así que… Brrrr. Resultados: pues que no he podido desconectar, porque tenía que estar pendiente de asuntos pendientes del trabajo. Y como segunda derivada, que puedo leer blogs y actualizar el mío, es lo que tiene tener conexión a internet.

Y como también me he agendado un ipod, estoy todo el día descargando canciones del emule, y tan contenta. Tengo una relación conflictiva con la música. Me encanta, pero me sensibiliza mucho (demasiado), y hubo un tiempo en que no quería oir música, porque me afectaba demasiado, y había que procurar, por todos los medios, no sentir, no recordar, olvidar. Ahora me sigue afectando, pero menos: lo tengo más controlado. E incluso me puedo permitir el lujo de dejarme llevar por alguna canción, por los sentimientos que provoca e incluso por los recuerdos, tristes o alegres, amargos o dulces, sin que me supere la melancolía. Total, que estoy enganchada al ipod, más tecnología a mi vera, verita, vera. Lo del móvil, ya lo tengo asumido: qué se le va a hacer.

Estas ni son vacaciones ni son nada. No me vuelve a pasar: el año que viene viajaré, aunque sea en Agosto y me encuentre con todas las hordas.

La Tabla Rasa

Agosto 8, 2006

Una de las diferencias que alimentan el debate entre los progres y los liberales es la concepción que tienen de la naturaleza humana.

Simplificando mucho, los progres defienden contra viento y marea -y contra la evidencia científica- la doctrina de la “tabla rasa”. Todos somos iguales, pero igualitos, oye: y es solamente el entorno el que influye en el mayor o menor desarrollo intelectual, social y económico de una persona.

Yo creo que una cosa es que todos nazcamos con los mismos derechos, y otra cosa muy distinta -y que nada tiene que ver- es que todos nazcamos con las mismas capacidades. Porque para nada: yo soy una negada para cantar ópera, y por mucho que se me hubiera estimulado cuando era un bebé nunca me habría podido convertir en una Maria Callas. Ella nació con ese don; yo no.

Al igual que hay gente que nace con un don para cantar arias sin desafinar, hay gente nace más inteligente que otra. Y gente que nace más sensible. Y gente que nace más buena, más deportista, más trabajadora, más generosa, más desprendida o al contrario: más egoísta, más mentirosa, más perezosa, más jeta. Es que es así, y cualquiera que haya estado en contacto con niños lo sabe: la educación, el entorno, permite moldear hasta cierto punto a una persona: pero sólo hasta cierto punto. El niño que nace ordenado, es ordenado (mi hermano); mientras que yo, que soy una desordenada patológica, siempre he sido así, a pesar de los esfuerzos de mi madre para corregirme.

Supongo que a los progres les asusta reconocer que existen diferencias entre individuos por el miedo a que se pueda hacer un uso sexista, racista, clasista o cualquier otro -ista del tema. También, porque va en contra de toda su doctrina del colectivismo, conductismo, y su oposición al elitismo y la meritocracia, que tantas barbaridades ha deparado (véase Pol Pot, la revolución cultural china y el Gulag). Y por eso, niegan la mayor: todos somos tablas rasas, si alguien delinque es porque creció en un entorno hostil, no se le educó convenientemente, está influido por un entorno propicio para la violencia, etc. Y por tanto, la culpa es de la sociedad en su conjunto, y es la sociedad la que tiene que reinsertar al individuo, al coste que sea: nadie nace siendo asesino, ladrón, estafador o mentiroso: es el mundo el que le ha hecho así, como a Janette rebelde sin causa.

Pero… Ay, ay, ay. Que no: que los psiquiatras llevan décadas hablando de los psicópatas irrecuperables. Que hay gente que no siente remordimientos, ni culpa, ni nada que se le parezca. Que nacieron así, y no cambiarán. Muchos de los asesinos de ETA son sociópatas y psicópatas irrecuperables. Pero ahora se nos pide que miremos a otro lado, que perdonemos, que hay que recuperarles para la sociedad. Pues yo no quiero olvidar ni perdonar. Y además no tengo la culpa de que el psicópata del asesino de Miguel Angel Blanco y otros tantos haya seguido su vocación innata. Ni yo, ni la sociedad. La culpa la tienen sus genes, que le hicieron así. Y no tiene solución.

La igualdad de derechos y oportunidades y el progreso de la sociedad no tienen absolutamente nada que ver con que todos nazcamos iguales. Esto no tiene por qué justificar el sexismo ni el racismo ni el clasismo: se ha demostrado que son los individuos los que nacen distintos, no las agrupaciones de esos individuos que queramos hacer, atendiendo a diferentes características de los mismos. Una vez más, pienso que son los individuos los que tienen derechos y obligaciones, no los colectivos ni los grupos de individuos. Por eso estoy en contra de la discriminación de cualquier clase, positiva o negativa.

Hay un libro estupendo, que me estoy leyendo sobre el tema; es de Steven Pinker, y su título es el de este post. Lo recomiendo.

Brindis

Agosto 1, 2006

Miami es una fiesta.

http://www.miami.com/mld/elnuevo/15169130.htm

Conozco un poquito Miami, y este verano tenía oportunidad de ir otra vez. Me daba un poco de pereza repetir… Pero ahora me están entrando ganas.

Y, contrariamente a lo que muchos creen, no todos los exiliados cubanos en Miami son ricos o ex-ricos. Son legión, y me pareció admirable como se ayudaban unos a otros, y cómo hablaban de Estados Unidos con agradecimiento por haberles acogido. Pero vamos, admirable. Recuerdo en especial a un camarero del hotel Biltmore, que nos estuvo contando toda su experiencia. Era un “balsero”. Y cuando llegó, no tenía a nadie. Pero sus compatriotas le ayudaron: le acogieron en una casa, le ayudaron a buscar trabajo, a salir adelante. Y él se sentía en la obligación de ayudar a los que llegaban, como a él le habían ayudado.

Nunca he comprendido cómo a los presuntos progres de aquí no se les caía la cara de vergüenza al justificar el régimen de Castro. Ojalá alguno de ellos hubiera podido hablar con aquel camarero del Biltmore, y escucharle sin prejuicios.

Dicen que aquí mucha gente brindó con champagne el día que murió Franco. Dicen que allí mucha gente brindará también el día que muera Fidel.