Había escrito un post larguíiiiiiiiisimo que se ha perdido para siempre al darle al botón de Publicar.
Y ahora no me siento capacitada para reescribirlo de nuevo. Pero vamos, que el tema iba de lo complicado que es cambiar de vida, renunciar a unas cosas en favor de otras. Cambiar tus prioridades. Asumir el riesgo de equivocarte.
En mi caso, para cambiar de vida tendría que cambiar también de ocupación. Tendría que renunciar al trabajo que tengo, en el que no me va mal; renunciar al presunto “glamour” de ese trabajo (soy muy tonta, y es que me encanta coger aviones, ir a eventos, presentaciones y demás zarandajas). Renunciar a la pasta que cobro en ese trabajo, ya que ni de coña me pagarían lo que me pagan en otro sitio (que nadie se lleve a engaño: trabajo mil millones de horas, y seguramente lo que yo cobro por hora trabajada es menos de lo que cobra un maestro de primaria). Y como mi planteamiento para cambiar de vida pasa por cambiar de ciudad de residencia, supondría también renunciar a la vida que llevo en Madrid, e incluso a mi casa, que tendría que poner en venta para comprarme otra.
A cambio ganaría en calidad de vida. Podría tener hijos. Podría tener tiempo libre. Podría hacer deporte, andar en bicicleta por el paseo marítimo, ir al cine, leer. Estaría cerca de mi familia.
Todo el mundo me dice que me aburriría a los dos meses, y estaría deseando volver al mogollón. Que a mí me va la marcha. Que no me imaginan en una ciudad más pequeña. Que echaría de menos la vida que llevo ahora, y que me arrepentiría.
Y yo no sé qué hacer, porque me gustaría tenerlo todo, y no puedo.
Septiembre 7, 2006 a las 11:03 am
Eso mismo he pensado cientos de veces, pero hacer cambios tan radicales suponen grandes riesgos, que teniendo en cuenta, que sólo disponemos de una sola vida pues como que echapatrás.
Existe el comodín de que te toque la lotería, algo bastante improbable, en fin, que esto es una leche.
Yo este tipo de cosas prefiero no pensarlas, me da mal rollo y me ponen nervioso, cuando me viene un pensamiento de esos, lo que hago es anularlo pensando en algo que me hace mucha ilusión, como puede ser viajar o comprarme esa cosa que tanta ilusión me hace.
Es una opción cobarde pero muy eficaz.
Muchos besoss
Septiembre 13, 2006 a las 9:19 am
Debes acostumbrarte a escribir en otro programa y guardarlo y luego copiar y pegar en el editor de tu blog.
Yo creo que le damos demasiada publicidad al cambio y al soy como soy y a esas cosas. Lo normal es ir cambiando, de aspecto y de principios, no es nada extraordinario. Crecemos, somos más listos, más esépticos.. lo que sea. Pero siempre cambiamos. Claro, no es fácil decir: soy simpático, ahora voy a ser reflexivo. Pero es indudable que nuestra vida, nuestro crecimiento, es un continuo proceso de aprendizaje y cambio.
he dicho.
Un beso (y escribe en word, mujer…)
Septiembre 15, 2006 a las 9:38 am
¿Sabes qué? Que hasta hace dos años yo llevaba esa vida de glamour y estrés insoportable, que también quería cambiar, que la gente me decía lo mismo… ¡Y ahora estoy encantada! Vale, hay que renunciar a ciertas cosas, pero en mi caso, y como dice la canción, valió la pena… Es una cuestión de prioridades, y éstas, van cambiando…
Un besote
Septiembre 15, 2006 a las 11:01 am
Ararat: bueno, ya sabes que me encanta comerme el coco, así que… Besosss
Wolffo: pues es que me da pereza, abrir el word, cortar, pegar, nosequé… Prefiero hacerlo en vivo y en directo, y rapidito, que si no me arrepiento y no publico nada.
Veletita: hola, bienvenida. Pues ya me contarás cómo lo has hecho… Yo estoy casi decidida. Me falta un empujoncito.