Tengo esto totalmente abandonado, pero es que he estado abducida por el trabajo y por… otras cosas. Lo que pueden cambiar las cosas de un día para otro. Qué rara es la vida.
Antes de verano estaba hastiada de Madrid; pensaba que ya no quería seguir aquí, que este no era mi sitio, que necesitaba un cambio. Y no me daba cuenta (o sí) de que la que necesitaba cambiar era yo.
Pues estoy en en ello. Y justo ahora, justito ahora que es cuando veo todo de color de rosa (con algunas manchas negras, claro: pero es que yo soy así), es cuando me tengo que ir. Bueno, no es para siempre. Pero justo ahora… Siempre me pasa lo mismo, qué cosas.
No sé si dentro de un par de semanas, al releer este post, me daré cuenta de lo equivocada que estaba al ver las cosas como las veo hoy o no. No lo quiero saber de momento, dentro de un par de semanas lo sabré a ciencia cierta, de nada sirve elucubrar. Lo que sí sé es que hacía mucho, mucho tiempo que no me sentía tan radiante, por dentro y por fuera.
¿Que me pego un batacazo? Bueno, pues será uno más que añadir al montón. También esta semana me he llevado alguna decepción bien gorda. Y debe ser que ya tengo callo, porque la he aceptado con resignación y hasta con cierto orgullo por llevarlo bien. Debe ser que mi autoestima ha vuelto, porque esto me pasa hace dos meses y me hunde. No me he hundido. Me han dicho “no quiero que estés” y yo he contestado “te tomo la palabra: pero cuando quieras que esté seré yo la que no quiera estar”. Hay amistades tan frágiles que se rompen por cualquier chorrada. Y hay gente tan tonta como para no saber separa lo personal de lo profesional. Gente que prefiere las amistades superficiales a las verdaderas. Pues vale, que así sea. No soy nada rencorosa, me cuesta mucho olvidar; pero cuando olvido, cuando por fín decido prescindir de alguien… no hay vuelta atrás. No es que ya no le quiera, es que es como si nunca le hubiera querido. Lo de la gota que colma el vaso, vamos. Una historia muy vieja.
…Y creo que me estoy enamorando. Y creo que esta vez es distinto. Y creo que él también se está enamorando de mí, a pesar de lo raro que empezó siendo todo, de lo raro que ha seguido siendo, de lo raro que es él y de lo rara que soy yo. De lo mucho que nos separa, de lo difícil que va a ser. No puedo evitar sonreir cuando me mira. No puedo evitar estar contenta. Aunque no tenga motivos.
Pero, justo ahora… Me tengo que ir. Y sé que lo voy a pasar bien. Me encanta viajar…
Septiembre 27, 2006 a las 4:29 pm
Este post es un canto a la esperanza y al optimismo, Manderley… Me alegro muchísimo por ti. Por todo. Sobre todo por el amor…
Y también por el cambio… Después de sufrir, disfrutar, y digerir muchos, creo que en general, aunque algunos ni siquiera lo parezcan, son buenos… Y si te pegas el batacazo, como tu dices… Pues leí en el blog de Fuckosky el otro día que “la vida es lo que hay después del miedo” 
Un besote y SUERTE!!!
Septiembre 27, 2006 a las 5:47 pm
En tu post dices grandes verdades , hay amistades de mero conocimiento de las que te alejas porque que no te dan lo deseado
.Disfruta de ese nuevo enamoramiento , esas situaciones son lo mejor de la vida , y como suelo decir , nunca pasa nada por arriesgarse , todo tiene solucion …:) y sobretodo se felizzzz…..kissss
Septiembre 28, 2006 a las 9:25 am
Eres radiante por fuera y por dentro y muy pesada dándole vueltas a las cosas y mirando todo con lupa, ¡olvida esa lupa y deja las cosas pasar!
Pues eso, que pásalo bien a disfrutar.
Besotes