Archivos de la categoría ‘Mis cosas’

Vacaciones tecnológicas

Agosto 24, 2006

Pues sí: estoy teniendo unas vacaciones de los más tecnológicas. Resulta que existe un invento llamado oficina móvil, que hace uso de la tecnología UMTS para no permitir que puedas desconectar ni en la playa ni en la montaña ni en ningún sitio, vaya. Bueno, supongo que quedará algún país remoto donde estas cosas todavía no funcionen, pero este verano me tocaba no salir de España, así que… Brrrr. Resultados: pues que no he podido desconectar, porque tenía que estar pendiente de asuntos pendientes del trabajo. Y como segunda derivada, que puedo leer blogs y actualizar el mío, es lo que tiene tener conexión a internet.

Y como también me he agendado un ipod, estoy todo el día descargando canciones del emule, y tan contenta. Tengo una relación conflictiva con la música. Me encanta, pero me sensibiliza mucho (demasiado), y hubo un tiempo en que no quería oir música, porque me afectaba demasiado, y había que procurar, por todos los medios, no sentir, no recordar, olvidar. Ahora me sigue afectando, pero menos: lo tengo más controlado. E incluso me puedo permitir el lujo de dejarme llevar por alguna canción, por los sentimientos que provoca e incluso por los recuerdos, tristes o alegres, amargos o dulces, sin que me supere la melancolía. Total, que estoy enganchada al ipod, más tecnología a mi vera, verita, vera. Lo del móvil, ya lo tengo asumido: qué se le va a hacer.

Estas ni son vacaciones ni son nada. No me vuelve a pasar: el año que viene viajaré, aunque sea en Agosto y me encuentre con todas las hordas.

A palabras necias, oídos sordos

Julio 31, 2006

Quien ama a los hombres, es amado por ellos; quien los respeta es, a su vez, respetado. Supongamos que que alguien se porta con nosotros de una forma descortés o grosera; si somos prudentes, lo primero que debemos preguntarnos es si con anterioridad hemos cometido alguna descortesía con dicha persona o si hemos sido injustos con ella; su actitud hacia nosotros debe de tener algún fundamento. Caso de que lleguemos a la conclusión de que no hemos cometido ninguna injusticia contra tal persona, sino que nos hemos mostrado siempre con ella bondadosos y corteses, debemos seguir analizando las posibles causas de su actitud descortés o grosera. Si somos prudentes, debemos reflexionar si hemos cometido la menor incorrección en nuestra conducta. En el supuesto de que tampoco hayamos cometido incorrección alguna, entonces la descortesía o grosería del ofensor carece totalmente de fundamento y el hombre prudente, ante tal situación, debe concluir: ” este hombre no es más que un extravagante y un necio; en nada se diferencia de una bestia, en cuyo caso, ¿por qué debe preocuparme la actitud o actos de una bestia?”.

Lo dijo Confucio, aunque en realidad no estoy muy segura de la fuente (el google, es lo que tiene).

Lo que sí dijo, y es lo que yo andaba buscando es “No contestes a una palabra airada replicando con otra de igual tenor. Es la segunda, la tuya, la que seguramente llevará a la riña“.

Y cuánta razón tiene; en principio, parece que quien origina la riña es quien ataca primero. Sin embargo, es verdad que si tú no respondes, no habrá riña.

Pues eso.

Comenzando

Julio 5, 2006

Cuando me leí por primera vez Rebeca, me sentí totalmente identificada con la protagonista; yo también era entonces demasiado joven, demasiado insegura, demasiado inocente. Entendía perfectamente todo lo que le pasaba, sentía y pensaba. Y recuerdo en especial una frase (por desgracia no tengo aquí el libro, de lo contrario la copiaría literalmente), en la que ella le decía a Maxim que cuánto le gustaría tener 36 años, ser sofisticada y vestir un vestido negro y un collar de perlas… y ser como Rebeca. Y recuerdo que yo también sentí grandes deseos de tener 36 años, ser una persona interesante, ser sofisticada, tener mundo, tener pasado.

Hace algo más de un año me dijeron que había perdido la inocencia; y el que me lo dijo no lo sabía, lo dijo para herirme, pero tenía razón. Yo ya soy como Rebeca, podría ponerme un collar de perlas y vestido negro y ser todo lo sofisticada, divertida, interesante y mala que quisiera.